Movilidad que protege la salud: ¿podemos elegir el aire que respiramos al desplazarnos?

La calidad del aire y la movilidad activa son pilares indiscutibles del bienestar en las ciudades modernas. En un entorno como Valencia, donde el clima invita a caminar y usar la bicicleta —y, por tanto, a una exposición directa al ambiente—, la eficiencia de los desplazamientos no debe medirse solo en distancia y tiempo, sino también en términos de salud. Dado que la contaminación es dinámica y desigual (a diferencia de las distancias fijas), identificar qué calles evitar por su mala calidad del aire resulta crucial. Esto permite trazar rutas óptimas que, sin renunciar a la eficiencia, minimicen la exposición a agentes nocivos y protejan a los colectivos más vulnerables.

Un planificador de rutas inteligente que concilia la eficiencia del trayecto con la salud del ciudadano

En este contexto, nuestro equipo de investigación del IDAL (Intelligent Data Analysis Laboratory) de la Universidad de Valencia, en el marco del proyecto Citcom.ai, ha desarrollado un caso de uso centrado en la creación de un Smart Route Planner (planificador de rutas inteligente). A diferencia de los navegadores convencionales, esta herramienta integra datos en tiempo real de los sensores de contaminación de la ciudad de Valencia. El objetivo es ofrecer al ciudadano una elección consciente: mostrar la ruta más rápida y, al mismo tiempo, las zonas menos contaminadas mediante un mapa interactivo. De este modo, el usuario selecciona origen y destino, y el sistema calcula alternativas que minimizan la inhalación de contaminantes, permitiendo incluso filtrar por tipos de riesgo específicos.

Planificador de ruta saludable en Valencia

Uno de los mayores desafíos técnicos de este proyecto ha sido la discontinuidad de los datos: las estaciones de monitoreo no están en cada esquina. Para resolver esto, el equipo ha implementado técnicas avanzadas de interpolación geoestadística. Este método permite estimar los niveles de contaminación en ubicaciones que carecen de sensores físicos, basándose en las mediciones cercanas y en las correlaciones espaciales. El proceso implica crear una cuadrícula de alta resolución y aplicar modelos matemáticos para predecir la calidad del aire en cada tramo de calle. Esto garantiza una cobertura total de la ciudad para la planificación de rutas, superando las limitaciones de la infraestructura física actual.

La validación conceptual de este algoritmo demuestra que es posible transformar datos ambientales complejos en decisiones sencillas para el ciudadano. En conjunto, este caso de uso sienta las bases para una movilidad urbana más saludable e informada. No se trata solo de llegar al destino, sino de hacerlo de la forma más segura posible, empoderando a las personas para que gestionen su propia exposición ambiental y, en definitiva, mejorando la experiencia de habitar y recorrer la ciudad de Valencia sin un vehículo motorizado.

11 estaciones de sensores en Valencia

Aunque el motor de cálculo y el algoritmo de la herramienta son plenamente funcionales y han sido validados, el proyecto se mantiene en una fase de evolución continua, trabajando actualmente en la optimización de su interfaz visual y experiencia de usuario. Puedes consultar el estado actual del prototipo y explorar las capacidades desarrolladas hasta la fecha en el siguiente enlace:

Planificador de rutas inteligentes para Valencia

Si te interesa cómo este tipo de herramientas pueden mejorar la movilidad y la salud de las personas en entornos urbanos, o quieres explorar su potencial aplicación para tu organización, ¡contáctanos! Estaremos encantados de escucharte.

Los autores agradecen la financiación de la Conselleria d’Innovació, Indústria, Comerç i Turisme (Generalitat Valenciana) en el marco del Acuerdo de Subvención nº101100728, dentro del proyecto Citcom.ai de la Comisión Europea.